¿Basta con pedir perdón?
A las personas nos cuesta mucho trabajo pedir perdón, las razones son muchas: nos sentimos humillados, creemos que quién merece de nuestras disculpas puede cobrarse su daño ignorándonos o simplemente somos idiotas y no sabemos reconocer un error.
Esto pasa sobre todo con los adolescentes, crecemos en la escuela con la idea absurda de que tenemos que ser lo mejor para todo, eso incluye las discusiones. Recuerda las peleas (físicas o verbales) que viste o viviste en la secundaria y prepa ¿en cuántas de ellas escuchaste al culpable pedir disculpas sin que alguien lo obligara? Nuestro aprendizaje a esa edad es casi silencioso; entendemos ideas y no agradecemos al instructor. Discutes con algún amigo sobre un tema polémico, los dos se retiran sintiendo que han ganado la discusión, y al pasar del tiempo cada uno se da cuenta que los dos compartían buenos puntos pero nunca se lo hiciste notar a tu adversario.
Mucha gente crece con ese obstáculo, de hecho, me atrevería a decir que la mayoría de las personas no saben pedir perdón. Disculparte implica una serie de pasos que la persona debe procesar, la mayoría se queda con la idea de que una frase puede arreglar las cosas. No te das cuenta de esto hasta que te ofrecen unas disculpas hipócritas.
El primero de los pasos consiste en admitir que te has equivocado sin que nadie te lo tenga que señalar. Te puedes apoyar por los consejos de los que te rodean, pero está en ti admitir si lo que hiciste estuvo correcto o no.
El segundo es confesar lo que hiciste o cómo te sentiste con la persona a la que pudiste herir. Esto sin otra necesidad que la consciencia propia.
El tercer paso es pedir la disculpa, ésta siempre debe estar acompañada de una posible solución al problema que tú produjiste. Sencillo ¿no?
El pedir perdón se ve como un acto humilde en nuestros días. Yo no creo que debería de verse así, el problema no está en la percepción que las disculpas ofrecen, sino en cómo éstas se otorgan. Escuchamos a alguien pedir perdón y automáticamente lo asociamos con un acto humilde sin verificar si las disculpas han sido mínimo sinceras.
No me voy a meter mucho con el tema del MeToo, no por ahora. Dos de los casos que voy a tratar tienen que ver con el movimiento, pero me quiero centrar en la solución que los artistas ofrecieron para sus problemas.
Varias denuncias se formaron en contra de Efrén Barón, ex guitarrista de División Minúscula. Al parecer era el típico pesado que envía fotos y vídeos íntimos sin que alguien los haya pedido, o que insiste demasiado con las mujeres a pesar de éstas lo hayan rechazado varias veces con rotundas negativas. Efrén lo aceptó todo y pidió disculpas. Lo hizo sin seguir ninguno de los pasos que antes mencioné:
El hombre no estaba realmente arrepentido por lo que hizo hasta que lo expusieron en redes, si por él fuera, nunca habría destapado el caso. Una persona que de verdad lamenta lo que hizo no se espera a que lo acusen por su actuar, sale a dar la cara y acepta sus errores sin que lo tengan que señalar. Su conciencia pudo haber estado totalmente limpia hasta antes de las acusaciones. Pide perdón como patadas de ahogado, sabe que no le queda de otra y esa es su única solución. Triste. Lo bueno de todo esto es que casi nadie le creyó sus disculpas, es ridículo.
Ahora hablaré de los otros dos casos donde el apoyo hacia el artista fue mayor.
Primero, lng/sht: acusado de violar la privacidad de una conductora de radio y hablar mal de las personas en sus canciones. Por qué lo acusaron se puede prestar a diferentes opiniones, hay quien piensa que lo que hizo es digno de un abusador, yo considero que puedes cantar lo que quieras en tus canciones, es tu arte y nadie debe decirte de qué hablar, al menos claro que estés cometiendo calumnia o difamación. De todas maneras, ese no es el tema, lng/sht admitió que hizo mal y eso es lo que importa. No interesa si tú piensas que se exageró el tema, el artista se puso del lado de las denunciantes. El problema fue que ofreció las mismas disculpas prefabricadas e hipócritas que Efrén. No salió a disculparse hasta que lo acusaron, pidió perdón, pero dejó las canciones arriba, por lo menos hasta hoy que escribo esto, Club de los 27 y SinCuenta siguen en streaming. Yo no quiero que las quiten, me gustan mucho, me parece que la denuncia se volcó hacia un movimiento que no le pertenecía, pero él aceptó que se había equivocado ¿de qué te sirve pedir disculpas si vas a seguir cagandola?
A diferencia de Efrén, a Gastón le aplaudieron ¿aplaudir por qué? Pedir disculpas y no arreglar las cosas no sirve de nada más que para convencer a su público de que no están haciendo lo incorrecto al seguir escuchando sus canciones.
Ya, hablaré del peor de los casos: El Demente, youtuber argentino, acusado de pedir fotos intimas a niñas de 15 años. El Demente admitió que esta historia fue cierta, la gente lo apoyó por ser un aliado feminista que abrió los ojos y se alejó del machismo. Neta, así de tontos estamos. Esta gente no se siente mal por lo que hizo, se siente mal por las consecuencias.
En 2017 un youtuber denunciaba a otro youtuber por pedir fotos a fans menores de edad: https://www.youtube.com/watch?v=X29qYGoD2qY minuto 18:45. Esto nunca se probó. Demente sí admitió haber cometido ese delito, y un año y medio después, el mismo youtuber que denunciaba, se puso a hacer un vídeo con ¡EL DEMENTE! ¡SÓLO PORQUE PIDIÓ DISCULPAS!
Probablemente estoy ignorando algunos matices, la realidad es que todo parece claro de este modo.
Tampoco es mi intención dármelas de moralista aquí, todos hemos hecho cosas malas y no nos hemos disculpado como corresponde, la diferencia es que nadie nos aplaude por ello.
Dejemos de ver las disculpas como algo humilde y veámoslo como algo normal y necesario, no celebremos el perdón de alguien que se rectificó hasta sentir la presión social.
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